No te soporto
Hay varias gentes que me enervan, molestan y después de algún tiempo no soporto tener cerca. Siempre las trato de evitar lo mas que puedo, pero siempre encuentran la manera de estar ahí… jodiendo.
Odio a las personas que al estar en una mejor “posición”, sienten que todos los que están “abajo” o a un “lado” son menos, siendo que esta gente llegó del mismo lugar y muchas veces de la mano de los de “abajo”.
Odio a las personas con dos (o tres) caras, esas que a unas personas les dicen que se ven bien, pero cuando se voltean se burlan con el de al lado.
Odio a las personas que “siempre tienen la razón” o los “que lo saben todo” y que nunca están equivocados, es desesperante saber que tienes la razón y estás gentes, por creerse mas cultas o sabias, no aceptan nada, inclusive si se les demuestra lo contrario, no son lo suficiente humildes como para decir “es cierto, me equivoqué”.
Odio a las personas que todo el tiempo quieren demostrar que serán mejor que tu, que por alguna extraña razón si tu eres feliz o tienes algo que te hace feliz, ellos tratan de conseguir algo mejor que lo tuyo o hacer algo mejor, para que tu veas que ellos son mas felices; cuando realmente son mas infelices.
Pero sobre todo, odio a la gente que se da golpes de pecho, que todos los domingos va a misa y “predican” la palabra de Dios, pero que con sus actos, hechos y palabras, demuestran todo lo contrario. ¿En verdad creen que por ir a la casa del Señor todos los domingos, se les perdona que humillen o menosprecien a los demás?
Lamentablemente en todo lados “convivo” con este tipo de gente, al parecer no hay manera de evitarlos, por lo que el reto es cada vez mas grande.
En fin, todos los días trato de evitar convertirme en una de esas personas, si alguna vez lo he sido, en verdad pido disculpas, pero lo que siempre me hace evitar el convertirme en uno de estos seres es el pensar, que allá afuera, sin duda alguna, siempre… habrá alguien mas chingón que yo.


Estoy de acuerdo contigo y es por eso que creo que el ser hipocrita es una habilidad y no una mala costumbre, ya que hay gente con la tienes que convivir y poner una falsa sonrisa. Por otro lado hay que recordar que no somos “moneditas de oro” y hay muchos a los que no les cuadran nuestras actitudes, que se aguanten.